CONSULTORA DE ESTRATEGIA Y CRITERIO
Durante mis años como diseñadora aprendí a observar marcas, detectar bloqueos, sintetizar y tomar decisiones. En cada proyecto, el trabajo real empezaba antes del diseño: había que entender qué estaba pasando y qué decisiones darían sentido a todo lo demás. Con el tiempo vi claro que ahí residía el verdadero valor. Hoy mi trabajo se centra en aportar ese criterio antes de cualquier ejecución.
Este caso pertenece a mi etapa anterior. Sin embargo, comparte algo esencial con mi trabajo actual: la necesidad de entender qué hay detrás de una marca antes de decidir cómo debe expresarse.
Lectura estratégica de una marca vinculada a economía circular y consumo consciente
Si os cuento que en España hay una nueva plataforma de compraventa de libros de texto nuevos y usados, probablemente pensaréis: «otra más». Y ese era precisamente el problema. Cuando contactaron conmigo, coincidíamos en que competir solo desde lo funcional la convertía en una opción más dentro de un mercado saturado.
El reto iba más allá de construir una identidad atractiva. Era definir desde dónde debía posicionarse realmente la marca.
El proyecto tenía algo mucho más interesante detrás. No se limitaba a vender y comprar libros, nuevos o de segunda mano. Permitía que cada familia decidiera cuánto gastar y qué estado del libro se ajustaba mejor a sus necesidades.
El verdadero valor no estaba en el producto. Estaba en promover una forma más consciente y flexible de consumir, basada en la reutilización, el ahorro y la economía circular.
La marca no hablaría únicamente de libros de texto. Hablaría de una forma diferente de acceder a ellos. Reutilización, ahorro familiar, libertad de elección y consumo responsable pasaron a convertirse en el centro del posicionamiento.
Porque cuando una marca solo comunica lo que hace, pierde la oportunidad de explicar por qué importa.
El proyecto dejó de parecer una plataforma funcional para transmitir una propuesta con un posicionamiento mucho más claro. La comunicación, la identidad visual y el resto de los puntos de contacto empezaron a reforzar una misma idea: no se trataba solo de vender libros, sino de ofrecer una forma más consciente, flexible y accesible de consumir.
Antes de decidir cómo comunicar una marca, conviene entender qué lugar quiere ocupar para las personas a las que se dirige. Cuando una marca solo explica lo que hace, compite por funcionalidad. Cuando explica por qué importa, empieza a construir un posicionamiento propio.